¿Quien diría, viéndolos tan modestos, que los Olivos son un el árbol de más alto prestigio? El Olivo es uno de lis primeros árboles que la Biblia nombra concretamente. Los Olivos son el más antiguo símbolo de la historia de la humanidad.
El Olivo es un árbol fino, nervioso, de sobria elegancia, con un aire de discreción, distinción, afectioso sin ser efusivo, reservado, enemigo del lujo, amigo de los placeres espirituales, el más acienciado y civilizado. En su cuerpo hay señales evidentes del dolor. Pasados los años de juventud, sus ramas se retuercen, el tronco se vuelve oscuro e irregular, en dónde aparecen grietas y agujeros. Un Olivo viejo ofrece la virtud de su hoja, la flor, el fruto, la sabiduría, la fuerza y la resistencia al tiempo. Sus hojas menudas, graciosas, de color argente en su parte inferior, brillan todo el año al sol, i aún incluso en el momento que el cielo esclarece después de la lluvia. No hay árbol más joyoso que el Olivo, que con su follaje el sol pueda hacer saltar brillantez en sus hojas.
El fruto de los Olivos ofrece un rico y dorado líquido, espeso, suave deleitado por generaciones en la dieta mediterránea. El aceite que sale de los Olivos, que contrasta con la aspereza de sus ramas, da al hombre el primer elemento de bondad para contrarrestar también las aspereza humana. El olivo, símbolo de paz, es generoso también en su fruto.
Fuente: www.olivid.com.ar