En Chile no hay un lugar especializado para poder aprender a catar el aceite de oliva. Los expertos en esta materia que existen en nuestro país tienen en común haber realizado cursos técnicos en el extranjero. El olivo está en Chile desde la llegada de los españoles en el siglo XVI. Sin embargo, su industrialización ha sido lenta, pero prometedora, tanto así que ya hay personas preparadas para catar este producto.
Actualmente, en Chile hay cerca de 5.000 hectáreas plantadas con olivos, que en 2005 se tradujo en una producción de 1.800 toneladas y una venta total de US$13,8 millones en el mercado interno. En tanto, las exportaciones reportaron US$1,1 millón el año pasado.
La Asociación de Productores de Aceite de Oliva, Chileoliva, es la principal entidad que reúne a 29 productores nacionales y que actualmente están potenciando este negocio. Uno de sus propósitos es exigir la fiscalización de los aceites de oliva para su etiquetado, principalmente de los extranjeros, pues muchos dicen ser extravirgen cuando no lo son. Es aquí donde los catadores de aceite de oliva cumplen un rol primordial.
Hay sólo dos proyectos en nuestro país que pretenden formar un panel test oficial, uno está a cargo de la Universidad de Chile y el otro de la U. de La Serena, que deberán ser aprobados por el Consejo Olivícola Internacional (COI) para ser oficiales.