La ONG Intermón Oxfam afirmó que los intereses de los grandes agricultores de Europa y EEUU frustran las expectativas de desarrollo de los países más pobres.
Mientras los líderes del G8 aseguran que la Ronda de Desarrollo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se cerrará con un acuerdo, Intermón Oxfam denuncia que el régimen de subsidios agrícolas de la Unión Europea y de Estados Unidos, del que se benefician mayoritariamente los grandes productores, conduce al fracaso las negociaciones comerciales en la Ronda de Doha y frustra las expectativas de desarrollo de los países más pobres.
Las últimas estadísticas publicadas por la Comisión Europea muestran que en 2004 se concedieron 28.200 millones de euros en subsidios directos, procedentes de los 45.600 millones de presupuesto de la Política Agraria Común (PAC). El 7% de los mayores productores europeos se embolsó más de la mitad.
"Estos subsidios impulsan la producción y la exportación de excedentes a precios por debajo del coste de producción, lo que condena a los agricultores de los países en desarrollo, que no pueden competir en precios", afirma Gonzalo Fanjul, coordinador de investigaciones de Intermón Oxfam. Los datos muestran que la UE pagó a los 2.460 mayores productores una media de 524.000 euros, que sumados ascienden a 1.300 millones de euros.
Los principales receptores de las ayudas de la PAC pertenecen a países que están representados en el G8: Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia.
En España, según el informe "Goliat contra David", publicado por la ONG en 2005, los 303 nombres de oro de la agricultura española se llevan cada año un mínimo de 398 millones de euros, una media por perceptor de 1.309.000 euros. El documento señala que 90.000 mozambiqueños viven con el dinero europeo que reciben sólo siete terratenientes españoles.
El contraste entre el apoyo que recibe este grupo y la situación de los pequeños agricultores dentro y fuera de España resulta llamativo: Los subsidios totales a estas empresas e individuos multiplican por diez el presupuesto público destinado a la agricultura en Mozambique, un país donde 6 de cada 10 personas viven en el sector rural. Durante cada uno de los años estudiados, en España desapareció una media de 37.000 explotaciones familiares.