Por Oscar González; Es uno de los máximos referentes de la olivicultura nacional. Junto con su condición de titular del Comen es director de la Federación Olivícola Argentina (FOA) y de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo. Su experiencia como dirigente está respaldada por su trayectoria como empresario del sector, hoy en su condición de presidente de Oilco S.A., fabricante de aceite de oliva. Roberto Pisi conoce el negocio y traza un panorama muy claro sobre la situación y las perspectivas de la actividad.
- ¿Cómo se presenta esta campaña?
- Este año la producción nacional de aceite de oliva va a ser récord. Van a ser unas 28.000 toneladas, como resultado de la elaboración de unos 210 millones de kilos de aceitunas aceiteras. Mendoza elaboró alrededor de 7.000 ó 7.500 toneladas de aceite, que representa aproximadamente el 30% del total nacional.
-¿Y el origen de la materia prima?
- Producción local, y una parte ingresada del Sur de San Juan, porque son aceitunas que producen un aceite que está dentro de las normas del Consejo Oleícola Internacional (el COI). Porque de más al Norte, por condiciones del clima, los aceites -a pesar de ser genuinos- están fuera de la norma del COI
- La mayor parte del negocio sigue estando afuera ...
- El consumo interno de Argentina se sitúa aproximadamente en las 5.000 toneladas, con lo cual nos quedarían unas 13.000 para exportar. Pero no hemos resuelto los problemas ocasionados por la política arancelaria. Estamos luchando duramente porque fuimos perjudicados por la decisión del Ministerio de Economía de la Nación de eliminar el reembolso del 5% para los aceites envasados, manteniendo el 5% de derecho de exportación.
-Fue cuando incluyeron el producto en la canasta familiar...
- ...Y es algo que no tiene fundamento, porque casi el 80% de la producción anual se exporta. Nos han perjudicado, porque cuando pagamos el 5% de derecho, lo estamos pagando sobre aceite; sobre la botella o la lata; sobre la cápsula, sobre la mano de obra...
-Esto genera desventajas competitivas.
Claro porque, mientras el Gobierno nacional en su discurso dice que Argentina tiene que salir del commodity y agregar valor a su producción, pone a la parte de mayor valor de nuestra actividad en las mismas condiciones que el producto a granel. Cosa que no pasa en ningún lugar del mundo. Al contrario, mientras a otros los subsidian a nosotros los castigan.
-¿Y están gestionando alguna solución?
-Hace un año y medio que Felisa Miceli, cuando todavía era ministra de Economía, reconoció el error y prometió reimplantar el reintegro, pero eso nunca se concretó. Y se nos hace difícil la competencia, teniendo en cuenta que estamos ante una baja importante en el precio internacional del aceite de oliva, por las grandes producciones de la Unión Europea.
-¿Cuánto bajó el precio?
-Más de un 35%. Bajó alrededor de U$S 1.200 la tonelada. Depende del tipo de aceite, pero ha quedado entre U$S 2.500 a 2.800 la tonelada, cuando había llegado a estar en U$S 3.800 ó U$S 4.000 hace algo más de un año.
-Y Argentina va detrás de los valores internacionales...
- Claro, porque esas 28.000 toneladas (que, insisto, son récord) representan más o menos el 1% ó 1,2% de la producción mundial. Es el 2% de lo que produce España, que ronda el millón 200 mil toneladas. Nosotros somos seguidores de precios, no formadores. Por eso las fluctuaciones en la producción local no necesariamente sen refleja en el precio.
- ¿Hacia adelante, cómo se visualiza el negocio?
-En el 2010 vamos a estar produciendo 45.000 toneladas de aceite. Que tampoco es relevante en el orden mundial, pero con esto estaríamos equiparando la demanda del Mercosur.
-¿Cuál es principal destino de la producción nacional?
-Brasil, por supuesto. Ahora se suma México, que es un buen mercado y estamos bien, porque se ha negociado arancel cero, a pesar de que no está en el Mercosur. Pero si entra Venezuela, vamos a tener ventajas también.
-Pero sigue pesando el tratamiento arancelario interno.
- Tal vez con la llegada de Peirano al Ministerio de Economía de la Nación cambien algunas cosas. Vamos a gestionar una audiencia para plantear el problema. Es un hombre que viene de la Secretaría de Industria, que surgió de la Unión Industrial Argentina, que conoce el tema. Esto podría abrirnos una puerta importante. Hay que reimplantar un reintegro a la exportación de aceite de oliva.
-¿De cuánta plata estamos hablando en el caso de reimplantar el reintegro del 5%?
- Y, si hablamos de aceite de oliva (porque la aceituna en conserva sigue teniendo el reintegro) tendríamos alrededor de 50 millones de dólares en exportaciones. Un 5%, serían dos millones y medio de dólares, que no alterarían para nada las cuentas fiscales y en cambio permitiría equilibrar los números de una actividad que es muy importante para toda una economía regional.
-¿El mercado mundial admite mayores volúmenes de oferta?
- Si nos ajustamos al precio internacional, Argentina podría producir diez veces lo que produce, y no tendría problemas para colocarlo. El problema es que, quien fija el precio es España. Y no nos podemos mover mucho de los valores de cada temporada.
-¿Hay otros factores que condicionan la competitividad, además de los aranceles?
- Sí. Hemos tenido una reunión especial en el Comité Olivícola. Estamos preocupados porque seguimos rodeados de empresas beneficiadas (en otras provincias) con regímenes de promoción que están vigentes y que marcan una diferencia muy importante.
-¿De qué modo se manifiesta ahora el perjuicio para la industria local?
-Hay dos empresas grandes -en el Norte- que están produciendo aceite, con aceitunas de Catamarca y La Rioja, fuera de las normas del COI. Para normalizarlo, para corregirlo, necesitan aceite de Mendoza y parte de San Juan. Pero lo que se llevan, en realidad, son grandes cantidades de aceitunas. Y como allá pagan mucho menos por la materia prima, y tienen la ventaja de la promoción, no tienen problema en pagar -por la aceituna que vienen a buscar- precios mucho más elevados que los promedios razonables en función de los costos de la industria, a nivel internacional. Esto hace que suban abruptamente nuestros costos. Pero nosotros no tenemos diferimientos ni otras ventajas que nos permitan compensar esa diferencia.
-¿Y cómo se resuelve el problema?
-Es lo que estamos evaluando en el Comen. Qué se puede hacer con respecto a la aceituna aceitera. Lo ideal sería que compraran el aceite elaborado, con lo que se fortalecería la industria. Comprando aceituna, la debilitan y aunque seamos capaces de producir un aceite muy bueno, termina siendo muy caro.
-¿Qué alternativas existen?
Estamos estudiando distintas opciones. Habría que evaluar en qué condiciones permitir la salida de aceitunas de Mendoza. Las empresas de afuera que tengan que mejorar su producto, deberían comprar aceite elaborado aquí. La opción sería instalarse acá, que elaboren su aceite y si quieren que se lo lleven.
-¿Se sintió mucho este tratamiento diferencial en la actividad?
-La olivicultura fue la más perjudicada por la promoción y los diferimientos; porque se aprovecharon los beneficios vigentes en otras provincias para implantar grandes extensiones de olivos. Y Mendoza pasó del primero al tercer lugar en el ranking de producción nacional. Mientras tanto, el Gobierno provincial arregló el juicio que tenía ganado, por los daños que provocó esta distorsión en el tratamiento impositivo, con una obra (el trasvase de las aguas el río Grande al Atuel, en el Sur de la provincia) que no llega a la industria olivícola. |