El aceite malagueño viaja hacia Italia por mar. Cada semana, uno o dos barcos parten desde el Puerto de Málaga en dirección al norte italiano. Principalmente lo hace hasta Livorno y Génova, ubicadas en las regiones de Liguria y Toscana, dos de las principales productoras aceiteras del país transalpino.
En lo que va de año, cerca de una cuarentena de buques ha transportado 43.275 toneladas del oro verde que produce la provincia, de las que 42.275 tenían como destino Italia. La cifra es más de la mitad de lo que producirá este año Málaga, unas 72.000 toneladas, según dijo hace unos días el consejero de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, Isaías Pérez Saldaña. El resto parte principalmente hacia Estados Unidos o Inglaterra.
El mercado es creciente. Nuevas empresas se están sumando al transporte de este granel líquido en Málaga. El último caso es el de Olistock, que llegó al Puerto malagueño en marzo y su tráfico ya ha superado “las 30.000 toneladas”, según su director Diego Martínez. Tuberías con capacidad de cargar 250 toneladas a la hora forman parte de sus infraestructuras, así como 23 bidones para almacenar el caldo. Porque Málaga no sólo exporta aceite, sino que también lo importa.
El año pasado llegaron 24.000 toneladas, la mayoría desde Túnez, que ya ha traído este año más de 9.000 toneladas. Muchas de ellas, a la inversa de lo que ocurre con Italia, son envasadas aquí y luego vendidas como producto español, ya que la calidad de las aceitunas y olivos de este país, así como otros del norte de África es de similar calidad.
Todo ese aceite es transportado a granel y en su nuevo destino es envasado por empresas italianas, que lo destinan tanto al mercado interno como al internacional bajo sus propias marcas e indicando que el origen del caldo es italiano. En este último tramo, el de la comercialización, es cuando el producto alcanza su máxima rentabilidad y valor añadido, algo de lo que sacan partido las empresas italianas con la materia prima española.
“Nuestra lucha siempre ha sido en que indiquen la procedencia del aceite, pero no es nada fácil”, explica Baldomero Bellido, técnico de Asaja en la comarca de Antequera. “Y, aunque cada vez se envía más aceite envasado, el crecimiento es muy pequeño porque allí empezaron en todo esto mucho antes”, añade Bellido. “El problema es que los italianos nos llevan mucha ventaja en la comercialización y son los más conocidos en todos los mercados”, afirma por su parte Juan Rogelio Rosado, de la Unión de Pequeños Agricultores de Málaga (UPA).
De hecho, es algo que se nota incluso en la propia disposición a la hora de diseñar la construcción de las almazaras. “Aquí siempre han tenido una sala de extracción grande y la bodega es pequeña. Pero en Italia las zonas de almacén para las botellas son inmensas”, añade Rosado. Esto es así porque “tradicionalmente las empresas malagueñas y andaluzas han vendido su aceite a granel a Italia, que es el primer comercializador mundial de este producto.
Pero también es cierto que la tendencia está cambiando”, añade el responsable de Comercio Exterior de la Cámara de Comercio de Málaga, Juan José Ríos. “Vender aceite envasado te permite, además de tener más clientes, estabilizar más la posición de tu empresa en el mercado, ya que no estás a expensas de cómo esté la producción ese año y puedes marcar algo más las directrices del mercado”, concluye el técnico de UPA.
El máximo exponente de ello es la empresa antequerana Hojiblanca, que agrupa a 48 cooperativas oleícolas ubicadas en las provincias de Sevilla, Córdoba y Málaga. Actualmente, la firma produce alrededor de las 80.000 toneladas de aceite anuales, pero sólo vende envasados 25.000 toneladas. El resto viaja a otras empresas nacionales e internacionales para ser embotellado.
Pero su objetivo es cambiar. Así, pretende construir una segunda planta de embotellado para duplicar la capacidad actual con la intención de vender todo ese aceite en botellas de uno y cinco litros y bajo etiqueta de marca blanca. “De esta forma, tanto el aceite como el valor añadido se queda en la comarca y en la provincia. Aunque también se crearán nuevos puestos de trabajo”, explican en la empresa aceitera.
Aunque para distribuir su caldo por todo el mundo, Hojiblanca también se ha aliado con la multinacional norteamericana Cargill, “con la intención de poder afrontar el aumento de la demanda mundial de aceite de oliva previsto para los próximos años”, según explicó su presidente, José Moreno. Aunque Hojiblanca vende ya a 40 países, quiere reforzar mucho más su posición en lugares como China o Estados Unidos, donde ya inició su desembarco de la mano del actor malagueño Antonio Banderas, que posee el 10 por ciento de su accionariado.
Las instituciones, principalmente la Junta de Andalucía, han hecho diversas campañas de promoción del aceite local en dichos mercados, potencialmente muy importantes, “lo que no sólo ha servido a las grandes marcas, sino que también ha arrastrado al resto del sector”, añaden la Unión de Pequeños Agricultores. “Aunque no siempre hay que ir tan lejos”, añade Rosado, que opina que en ciudades “tan cercanas” como Madrid, es difícil encontrar “un aceite de calidad en los bares”. |