Catalunya tiene 38.029 hectáreas dedicadas a la producción integrada, según los últimos datos publicados de 2006 por el Departament d’Agricultura, Alimentació i Acció Rural. De esta forma, en los últimos cinco años la superficie dedicada a este tipo de cultivos ha aumentado por siete, ya que en 2001 era de 5.612.
Catalunya es la segunda comunidad autónoma que más destina a la producción integrada, sólo superada por Andalucía con 258.428 hectáreas. La producción integrada es un sistema de producción agraria que utiliza prácticas compatibles con la protección y mejora del medio ambiente, los recursos naturales, la diversidad genética y la conservación del suelo y el paisaje.
La normativa reguladora de la producción integrada surgió en 1993 y hasta el momento el DAR ha concedido 23 normas técnicas para diferentes productos: frutas, cítricos, olivo, frutos secos, viña, cereales y aceite de oliva.
La variedad más plantada por los agricultores con el sistema de la producción integrada es la fruta de semilla (13.915 hectáreas), seguida de la fruta de hueso (8.831 hectáreas) y el olivo (8.338 hectáreas). Al lado contrario, destaca la poca superficie de viña plantada, tan sólo 13 hectáreas. Mientras, en el total de España la superficie de la producción integrada asciende a las 395.475 hectáreas, destacando las de Andalucía, Catalunya y Extremadura.
Uno de los objetivos más inmediatos que plantea el estudio presentado ayer por el DAR en su página web es establecer un sistema unificado de producción integrada para toda España. Asimismo se propone la creación de un distintivo de garantía único para todo el Estado español.
Para que los agricultores puedan obtener los permisos, el Departament d’Agricultura quiere implantar junto al resto de administraciones autonómicas un sistema de control y certificación unificado para toda España, basado en la aplicación de la norma de control y certificación EN-45011. También se prevé el establecimiento de reglamentos de actuación y de protocolo consensuado con las comunidades autónomas para cada cultivo.
Respecto a las ayudas a la producción integrada, el DAR recuerda que estarán condicionadas a la certificación. Así se apremia a los agricultores a que realicen sus producciones pensando en la “calidad, las certificaciones de trazabilidad y los aspectos sanitarios”. En este sentido, las estadísticas del propio Departament revelan que en 2006 sólo se certifica un 8% de la fruta cosechada con el sistema de la producción integrada.
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