El grupo portugués Sovena, el segundo actor a nivel mundial en este mercado, se ha reunido con empresarios chilenos como Clemente Eblen y Alfonso Swett; También existe interés de SOS Cuétara, grupo que tiene entre sus marcas la conocida Carbonell.
Actores nacionales y extranjeros están apostando por entrar al negocio del aceite de oliva en Chile, sector que tiene como proyección tener hacia 2008 cerca de 8 mil hectáreas productivas para aceite de oliva. Y las acciones concretas para alcanzar este nivel de inversión no se han hecho esperar ya que en el último par de años, más de una decena de conocidos empresarios locales se han sumado a esta iniciativa de negocios.
Pero a las ya tradicionales inversiones de la familia Cánepa, el Grupo Sarquis y empresarios como Gonzalo Vial, hoy se suman varios grupos extranjeros que están concretando oportunidades de negocios en Chile. El primero de ellos es el conglomerado español Detea, que decidió aterrizar en el mercado local y está cerrando la adquisición de 5.000 hectáreas aptas para plantar olivos y producir aceite.
El grupo está en Chile buscando oportunidades de negocios hace aproximadamente un año, pero sólo ahora concretó su ingreso a este mercado de forma definitiva al adquirir dichas hectáreas en la zona centro-norte del país.
Detea es un conglomerado español que posee hectáreas de producción de aceite de oliva principalmente en Portugal y España y se abocan a la producción y venta de este producto a granel. Pero los hispanos de Detea no son los únicos que arribaron al país para hacer negocios; los dos actores más importantes a nivel mundial en comercialización de aceite de oliva también están buscando fórmulas para entrar a Chile.
Uno de ellos es el grupo portugués Sovena, que comercializa unas 200 mil toneladas de aceite de oliva al año, lo que los convierte en el segundo actor mundial de este negocio.
Los portugueses ya han tenido rondas de reuniones con empresarios chilenos para hacer una alianza comercial, entre los cuales están la familia Sarquis, Clemente Eblen –dueño de Monte Olivo-, y Alfonso Swett, que ya tiene plantadas unas 1.000 há.
El modelo de negocios que ocuparían en Chile sería asociarse estratégicamente con alguno de estos empresarios y formar una sociedad que les permitiera desarrollar marcas en común. En el caso de Alfonso Swett, se trata del empresario con una de las inversiones más grandes del sector, seguido por Clemente Eblen, que tiene 700 há para plantación de olivos.
Para concretar finalmente el arribo a Chile, Sovena estaría esperando cerrar algunos negocios que tiene en California y Europa, dejar esas inversiones bien encaminadas para comenzar de lleno a trabajar en el país.
A Detea y Sovena se sumaría el conglomerado hispano SOS Cuétara, que maneja el 20% del mercado mundial del aceite de oliva –primeros actores de este negocio-, y que poseen un amplio portafolio de marcas, en el que destaca la mundialmente conocida Carbonell.
La información fue confirmada por el gerente general de Agromillora Sur- firma hispana que asesora las inversiones del rubro-, Alfonso Labajos, quien indicó que están introduciendo tanto a Sovena como a SOS Cuétara en el mercado chileno y que también están trabajando con Detea, con quienes también hacen negocios en España.
Las ventajas de Chile El ejecutivo explicó que el atractivo de Chile es que la tierra puede ser hasta un 50% más barata que en Europa y que es una buena plataforma de negocios hacia Brasil –primer consumidor de este producto a nivel latinoamericano-, Norteamérica y Japón, debido a los Tratados de Libre Comercio, que eximen de arancel al aceite de oliva chileno.
“Están buscando una alianza en igualdad de condiciones, porque lo que no tiene futuro es pensar que un inversionista se va a convertir en proveedor de materia prima después del esfuerzo que ha desarrollado, y teniendo además el apoyo de ciertas instituciones, y el aval de la marca “made in Chile”, dijo Labajos.