El ritmo de venta de aceite conduce al sector un enlace de campaña corto sin necesidad de devaluar más el precio. Las malas experiencias suelen dejar moraleja y el planteamiento en los meses de comercialización es muy diferente al del pasado año, que condujo a unos resultados desastrosos.
en la tienda. Un comerciante jiennense ordena las botellas de cinco litros de aceite virgen extra.
Dice el refranero español: “De lo mucho faltó y de lo poco sobró”. Tiene toda la razón en referencia a la estrategia de comercialización del sector oleícola respecto a esta campaña. Los operadores no destacaron por su actividad a la hora de cerrar contratos en junio y julio.
Sin embargo, los últimos datos del Ministerio de Agricultura muestran que las aceiteras consiguieron vender 97.000 toneladas de aceite de oliva cada mes de campaña de comercialización.
La cifra es buena, pese a la caída de la actividad durante este verano. No obstante, se compensa con el dinamismo de los meses de invierno. El presidente de la Asociación de Almazaras Industriales de Jaén, Manuel García Fernández, tiene claro que el ritmo de salidas marca una tendencia clara que indica que el enlace (aceite que no se vende en una campaña de comercialización y pasa a la otra) será corto.
De ahí que resalte que no hay motivo para devaluar el producto y dejar de vender a lo que califica como precios razonables. El Ministerio de Agricultura afirma que la producción en España es de 1.008.400 toneladas de aceite de oliva. A esta cifra se le tienen que añadir 66.700 más de importaciones (zumo que las empresas españolas han comprado a otros países).
Las exportaciones llegan a las 378.300. El mercado interior ha consumido 397.900. Por ello, el volumen de oro líquido comercializado está en 776.200 toneladas. Sin embargo, si se divide esta última cantidad por los meses de campaña de comercialización se obtiene una media de 97.000 toneladas al mes.
Manuel García Fernández explica que las empresas aceiteras saben que, lo normal, es que las exportaciones crezcan en los cuatro meses que quedan y el consumo interior se resienta un poco. Pero no se esperan grandes variaciones en la media actual, pese a que en los últimos meses
el mercado ha estado más parado. De ahí que no se intuya un enlace de campaña que exceda, de manera considerable, de las 200.000 toneladas.
El presidente de la Asociación de Almazaras Industriales resalta que, con los números oficiales en la mano, no hay motivos para temer que el aceite se quedará en las bodegas y motivar una caída en los precios. El Poolred de la Fundación del Olivar (Sistema de Precios Medios en las Almazaras) ya mostraba, ayer, otra caída. El kilo de aceite virgen extra se vendió, como media, a 2,31 euros. Mientras, el lampante se situó en 2,24. Supone un descenso de 0,07 y 0,02 euros, respectivamente.
Manuel García Fernández constata cierta incertidumbre en el sector aceitero, ya que el precio del kilo de aceite, en la puerta de la almazara, registra una cotización que compromete la rentabilidad. El sector halla los problemas que surgen de su talón de Aquiles. Hay pocos operadores y muchas almazaras y cooperativas.
De ahí que se establezca competencia entre las aceiteras de la provincia para vender su aceite, que lo único que consigue es que todas vendan más barato. Por ello, en situaciones de mercado complejas surgen dudas que generan pérdidas en los olivareros. Los almazareros están convencidos de que la campaña próxima será generosa, pero no demasiado.
El Consejo Oleícola Internacional estimó un auge del 10 por ciento. La Asociación Provincial de Almazaras baraja estos mismos porcentajes y estima una producción de alrededor de 1.150.000 toneladas, a las que habría que sumar el enlace (de algo más de 200.000 y el volumen importado).
El enlace de campaña se percibe con connotaciones negativas, ya que, a priori, es el zumo que no se ha podido vender y ha sobrado. Sin embargo, también sirve para dar una enorme estabilidad al sector.
Este zumo suaviza el amargor de los primeros caldos y garantiza producto en el mercado en caso de lluvia y retraso en la recolección. No obstante, un excesivo excedente puede entubiar toda la campaña de venta. Pero los industriales están convencidos de que la marcha es la apropiada.