El acolchado o "mulching" se emplea con frecuencia en horticultura y fruticultura ecológica, también en olivar. Segun las "Hojas divulgadoras" de A. Guiberteau y Juana Labrador, consiste en la protección de la capa superficial del suelo por cualquier cubierta. Se consigue así proteger la estructura superficial del suelo frente al impacto de la gota de agua, evitar los cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche, mejorar la tasa de infiltración, las pérdidas por escorrentía y la erosión, y reducir el crecimiento de la malas hierbas.
El resultado es un suelo más mullido, que empapa mejor el agua, que mantiene más tiempo el riego por desecarse menos y que ofrece mejor desarrollo vegetal al olivo. En el clima mediterráneo, con veranos muy cálidos, el acolchado impide que en la superficie del terreno se produzca la ruptura del lazo capilar, es decir, la formación de la "costra" que tantas dificultades plantea para el crecimiento. También se evita la calcinación por el sol del humus del suelo.
Los materiales a utilizar son preferentemente de origen vegetal, como paja, hierba segada, restos de hortalizas, helechos, etc. La única excepción es el heno seco, por el elevado contenido de semillas de malas hierbas que contiene. La paja de cerales debe aventarse si contiene una gran cantidad de grano y, por último, las virutas y demás restos de serrerías no deben contener productos químicos protectores de la madera, e igualmente, no deben proceder de maderas de coniferas, ricas en fenoles taninos, que retrasan mucho la humificación.
Si se dispone de gran cantidad de estos materiales (piña, corteza de pino, cáscara de piñón, etc.), es preferible compostar en montón, haciendo pruebas previas mezclando en distintas proporciones con otros materiales, como paja de cereales y vegetales verdes.
El grosor de la capa de acolchado no debe ser excesivo, sobre todo si se trata de material verde, ya que podría compactarse y dificultar la oxigenación del suelo. La temperatura del suelo es importante. Durante el invierno, el acolchado evita el enfriamiento del suelo por la noche, pero también evita su calentamiento por el sol durante el día. En general, en las tierras arcillosas no es aconsejable el acolchado durante el invierno, pues la alternancia frío-calor tiene un efecto beneficioso sobre su estructura. Por ello, el acolchado en invierno está más indicado para suelos arenosos, pero siempre en capas delgadas. En verano, por el contrario, el grosor de espesor del acolchado debe ser superior.