La subida media fue del 9,89 por ciento, de forma que la hectárea para labores agroganaderas escaló a los 17.999 euros, según datos facilitados por la Consejería de Agricultura y Pesca. La comparación con la media estatal aún no es posible, ya que el Ministerio del ramo no suele cotejar las cifras de las distintas autonomías hasta verano.
Los terrenos de secano fueron los que más se revalorizaron el año pasado, un 14,09 por ciento, con una media por hectárea para la comunidad de 11.045 euros. La de regadío, por su parte, lo hizo en un 8,42 por ciento, hasta los 27.605 euros.
Ni la escasez de lluvias de 2005 y su impacto sobre las cosechas ni el hecho de que fueran las vísperas de la entrada en vigor de la última reforma de la Política Agrícola Común (PAC) restaron atractivo al mercado de la tierra como inversión, considerado siempre como valor refugio y seguro frente a la inestabilidad que, por ejemplo, es inherente a la bolsa.
Huelva y Almería fueron, por este orden, las provincias andaluzas que registraron el año pasado los incrementos mayores en los precios: nada más y nada menos que un 39,93 y un 38,6 por ciento, respectivamente, hasta 30.813 y 15.426 euros por hectárea. El porqué: los terrenos para cultivos protegidos (frutas y hortalizas bajo plástico) y fresones fueron, con un 38,4 y un 26,96 por ciento, los que más se encarecieron.
Así, una hectárea de los primeros cuesta la friolera de 148.400 euros en Almería, y 52.500 euros en el caso del oro rojo onubense. Son también, todo hay que decirlo, las estrellas en rentabilidad en la agricultura andaluza.
Córdoba, con un 10,25 por ciento, se sumó a la terna de provincias con un encarecimiento por encima de la media regional, mientras que el resto se ubicó por debajo: 7,41 por ciento en Cádiz; 7,08 por ciento en Sevilla; 6,47 por ciento en Málaga; 6,28 por ciento en Granada y, por último, el 4,15 por ciento jiennense. Los olivares, donde precisamente reina Jaén, han atemperado el ímpetu de años pasados.
Por destinos, y tras los hortofrutícolas y para fresa, uno radicalmente diferente escala a la tercera posición en lo que a revalorización se refiere: el pastizal, cuya hectárea aumentó de precio en la comunidad el 22,53 por ciento, hasta 3.766 euros. La razón hay que buscarla en la falta de pastos para alimentar al ganado durante 2005, por los estragos de la sequía. El pastizal, y a tenor de las cifras del departamento que dirige Isaías Pérez Saldaña, muestra abismales diferencias interprovinciales: desde los 982 euros de la hectárea granadina, hasta los 7.125 de la almeriense.
El viñedo de mesa en regadío, por su parte, se encareció un 21,43 por ciento en 2005, mientras que se abarató un leve 0,11 por ciento en el caso de las tierras sin riego. Las viñas, éstas todas en suelo de secano y sometidas a una crisis del vino que parece ya sempiterna, suben muy por debajo: 5,13 por ciento.
En cuanto al olivar, otrora una de los cultivos con mayores incrementos por la pujanza del aceite de oliva y las ayudas comunitarias al sector, muestra una dispar evolución. Los terrenos para aceituna de mesa, un sector aquejado de pérdida de rentabilidad por el coste creciente de la mano de obra y los excesos de cosecha, cotizan al alza un 1,57 por ciento si se ubican en secano, y un 1,4 si lo están en regadío. En cambio, los olivares cuyas producciones van encaminadas hacia la almazara suben un 4,64 por ciento si no median las aguas, y duplican este porcentaje si hay que regar.
¿Qué cayó en 2005? Poco. El suelo para frutos secos muestra el impacto de una reforma comunitaria que restó ayudas, y quizás por ello ve reducir sus precios un 16,82 por ciento, hasta 23.472 euros por hectárea de media en Andalucía. Y como curiosidad: tras el invernadero de Almería, la tierra más cara de Andalucía sigue siendo la plantada de uva de mesa también en esa provincia: 96.715 euros la hectárea.
Fuente: DiariodeSevilla.com