La mesa está servida y en el centro hay una tentadora panera. Junto a ella tres pequeños recipientes con aceite de oliva. ¿La novedad? Son tres variedades diferentes: manzanilla, frantoio y arauco. Esa es una de las maneras que utiliza la bodega para presentar su nuevo emprendimiento a quienes visiten la Casa del Visitante, en Maipú. “Es un proyecto reciente que está desarrollando mi hijo Miguel.
Es interesante dado que está muy vinculado al vino, estamos produciendo aceite de oliva por varietales y con año de cosecha en la etiqueta”, indicó José Alberto Zuccardi. “En la zona hay condiciones para conseguir aceites de los más altos niveles mundiales; nosotros ya estamos exportando en pequeñas cantidades”, agregó. La Casa del Visitante es sólo una de las atracciones turísticas que propone la bodega.
Quien la visite no podrá resistirse al tradicional asado argentino acompañado por más de una copa de vino. Pero ese acogedor rincón con vista a los viñedos (es necesario transitar por debajo de las uvas para llegar a sus puertas) también invita a salir y recorrer otras instalaciones como la sala de arte, la cava y, por qué no, tener la suerte de probar alguna variedad directamente de la barrica.
Además, promoviendo el contacto con la naturaleza, la empresa desarrolló los programas Vení a cosechar, Vení a podar y el nuevo Bike and Tasting. Para Zuccardi, “el turismo es básicamente una forma efectiva y vivencial de promocionar el vino. Entre las innovaciones de la empresa hay varios hitos. “Fuimos los primeros en producir vinos con base de Bonarda y Sangiovese. También comenzamos a hacer varietales de Viognier e inauguramos el mercado de los vinos de postres con el Santa Julia Tardío y el Malamado”, aseguró el bodeguero.