En su última revisión, la “cesta de la compra” del Reino Unido, que se usa como referencia básica para medir las variaciones del Índice de Precios al Consumo (IPC), variaba su composición retirando algunos productos e incluyendo algunos nuevos. Esta decisión está fundamentada en la elaboración de un perfil fiable del consumo familiar, que incluye los 650 productos más comunes en los hogares, así como los servicios finales más demandados. De esta manera, en el ámbito de la alimentación, los aceites de semillas y el queso Brie dejaban de hacer media, para ser sustituidos por las bebidas probióticas, el brócoli y, por primera vez en la historia, el aceite de oliva.