Los exportadores de aceite de oliva están preocupados. Aseguran que la baja de precios en el mercado internacional está poniendo en riesgo los números del sector. “Se presenta un año difícil -advierten- y es necesario, ante una gran producción argentina del orden de las 28.000 toneladas de aceite de oliva para este año, el mayor apoyo de todos los sectores a fin de llevar adelante la actividad”.
Por eso, desde el Comité Olivícola de Mendoza y Federación Olivícola Argentina, quieren sumar a los gobiernos de provincias productoras a sus planteos ante las autoridades nacionales. Mientras, aquí, tratan de apurar las acciones para darle forma a la figura asociativa enmarcada en el programa de clusters que impulsa la Provincia, lo que les permitiría fortalecer su posición negociadora frente a compradores externos.
El reclamo se centra, esencialmente, en dos puntos. Por un lado, el restablecimiento del reintegro del 5% para aceites de oliva envasados. “Este beneficio fue injustamente anulado -dicen los referentes industriales del sector- ya que el aceite de oliva no integra la canasta familiar, y el 85% está destinado a exportación”.
Aseguran, por otra parte, haber realizado “un gran esfuerzo para volver a exportar productos fraccionados con marcas argentinas y tener presencia en góndolas de supermercados del Mercosur, México, Chile y otros”. Y se quejan porque, al mismo tiempo, “el Gobierno nacional nos suprimió el 5% de reintegro que compensaba el 5% de derecho de exportación que grava nuestro producto, es decir queda en la misma posición del producto a granel, cuando se predica que Argentina tiene que salir de comodities y exportar productos con mayor valor agregado".
Dicen que el sector recibió la promesa de la Nación de rever esta situación, pero que hasta el momento no fue cumplida. Por otro lado, están molestos por la vigencia de la Nota Externa D.G.A. 74/2006, una resolución de la Dirección General de Aduanas que establece un procedimiento de control de mercaderías que obliga a compactar cargas en Aduana sin contar con infraestructura y equipamiento adecuados, por ejemplo, para tratar el producto granel.
Antes se embarcaba en el establecimiento y se hacía el despacho en Puerto Seco. Ahora no, salvo que la fábrica esté habilitada por aduana. Están realizando gestiones, entonces, para que no se incluya el aceite de oliva dentro de esta medida “que -aseguran- obstaculiza las exportaciones”.