"Demostrado que el camino es la agroindustria, ¿sabremos aprovecharlo?", se pregunta el autor de este artículo, al tiempo que señala que, para lograrlo, se necesita seguridad jurídica, aumento de inversiones y promoción de nuestros productos. "Lamentablemente en estas variables seguimos lentos", reflexiona.
José Gobbée. Director de Goagro y CIASA Master en Agricultural Economics. Hace dos años escribíamos en esta columna que la agroindustria era la única respuesta al interrogante de cómo hacer para que la Argentina creciera 8 años seguidos por encima del 7%, bajando la desocupación a menos de dos dígitos. Hablábamos de tres ejes en los que veíamos por qué estratégicamente esta teoría se justificaba.
Hoy estos ejes interactúan y se potencian entre sí. Respecto a los biocombustibles, decíamos -cuando el barril de petróleo estaba muy por debajo del precio actual- que los combustibles agrícolas iban a tener una explosión de crecimiento por ser rentables, estratégicos y menos contaminantes. Hoy la tendencia se acentúa. El presidente de EE.UU., en su último State of the Union, lanzó el programa "Twenty in Ten", para bajar el consumo de petróleo 20% en 10 años, buscando reducir así sus importaciones en un equivalente al 75% de todo el petróleo que importa de Medio Oriente.
Este objetivo requerirá 132 billones de litros de biocombustibles para 2017, casi cinco veces el objetivo inicial dispuesto anteriormente por ley. En 2017, esto reemplazará 15% del uso anual de gasolina en EE.UU.. Bush se reunió dos veces en los últimos meses con Lula para formar una OPEP de los biocombustibles. Ya no hay dudas de que Brasil se convertirá en la Arabia Saudita de los biocombustibles.
Brasil busca aumentar las actuales exportaciones de 3 billones de litros de etanol hasta 200 billones de litros en 2025, reemplazando un 10% del consumo de petróleo mundial. Para lograr esto necesitaría aproximadamente 100 billones de dólares en inversiones. EE.UU. busca etanol de América Latina porque sabe que necesita 7 veces más de lo que produce para cumplir la meta de 132 billones de litros. No posee más tierra disponible. Las alternativas son: aumentar productividad, extracción de alcohol a partir de otros materiales o quitar tierra a otros cultivos.
Irán, que posee hoy 10% de la producción mundial de petróleo, dejaría de exportarlo dentro de 8 años. Este país que hoy tiene 15% de las reservas de gas, por primera vez importó este producto en lugar de exportarlo, por aumento de su consumo interno. Respecto a la baja de subsidios, decíamos también que un déficit récord en la historia de EE.UU., sumado a la inclusión de nuevos países en la Unión Europea, eran la mejor forma de que la caída de los subsidios fuera a acentuarse en años venideros.
Bush ha enviado un presupuesto que busca eliminar el déficit federal en los próximos 5 años. Esto es cada vez más difícil de lograr si se siguen gastando en la guerra de Irak más de US$ 150 billones por año. Los recortes vendrán de otras áreas como los subsidios al agro. La iniciativa propone limitar el gasto agrícola en los próximos 5 años a US$ 87 billones (US$ 18 billones menos que los últimos 5 años). Todo el sistema de subsidios sufre y sufrirá el impacto de la producción de biocombustibles para consumo interno.
La UE, por ejemplo, ya no compite exportando carne subsidiada y ha dejado el mercado ruso a la Argentina. EE.UU el pasado año pagó casi US$ 9 billones en subsidios a productores de maíz por precios bajos. Gracias al etanol, este año esa forma de subsidios se reducirá a US$ 2 billones. En cuanto al crecimiento asiático, decíamos que éste era el eje más importante.
Y lo seguimos confirmando. China pasó a ser en estos últimos 2 años lo que preveíamos en términos de PBI; de seguir así superará a Japón en el 2016 y a EE.UU. en 30 años más. Dentro de 15 años las necesidades de energía de la región asiática se duplicarán, pasando a ser el 48% de la demanda mundial de petróleo. China sigue siendo la aspiradora de petróleo que mantiene el precio del barril desde febrero de 2005 por encima de los US$ 40 dólares.
China sigue necesitando, para el 2013, importar 46 millones de toneladas de soja. Sólo la Argentina y un par de otros países pueden hoy proveerla. China importa 31 millones de toneladas y sin la producción Argentina no podrá cubrir esa demanda. Los tres ejes se han cruzado y potenciado, con consecuencias que los analistas hoy no llegan a comprender e interacciones que sólo el tiempo podrá dilucidar.
Estamos en el momento justo con el producto justo. Somos los más eficientes del mundo convirtiendo energía solar en biomasa de valor económico. Podemos serlo aún más cuando vemos que solo aprovechamos 65% del tiempo nuestra tierra arable y que el riego artificial ocupa hoy una porción ínfima. ¿Qué necesitamos para aprovechar al máximo ésta oportunidad que beneficia a todos? Señalamos la seguridad jurídica, el aumento de inversiones y la promoción de nuestros productos. Lamentablemente, en estas variables seguimos lentos.
Si hubiéramos trabajado en estas líneas para proveer de carne y lácteos al mundo, hoy podríamos tener casi US$ 2,5 billones más en ingresos por exportaciones. Si hubiéramos implementado antes una ley de biocombustibles estaríamos más cerca de tener hoy inversiones anunciadas por US$ 12,5 billones para los próximos 5 años, como tiene Brasil. Si hubiéramos, como Chile, firmado más de 54 tratados comerciales de libre comercio para exportaciones agroindustriales, hoy tendríamos acceso, como tienen ellos, a más de 3 billones de nuevos consumidores.
Hoy el desafío para la cadena es lograr hacer entender al país y sus dirigentes que es preciso ser socios y no enemigos en esta encrucijada. Con buena comunicación, políticas anticipadas y ejecución, se lograría, sobre todo, beneficiar a todos los estratos sociales, saliendo más rápidamente de estos vergonzosos niveles de indigencia y pobreza. Es importante en tiempos electorales indagar en las plataformas políticas para identificar quiénes incluyen estos ejes estratégicos en sus proyectos.
Es imprescindible comparar y transparentar quiénes han ejecutado políticas relacionadas a los mismos y quiénes no. Es urgente convencer a los argentinos que -ejerciendo el poder a través del voto y la participación cívica- pueden llegar a protagonizar el aprovechamiento de un momento histórico único para nuestro país.