Un reciente estudio elaborado en la Universidad de La Rioja demuestra que el aceite de oliva es un sector en expansión frente a «la crisis» en el consumo del vino. El autor de esta investigación, el ingeniero agrónomo y licenciado en Enología Juan Carlos Sancha, destaca el aumento del consumo del aceite de oliva en el mundo en los últimos quince años y la caída en la producción europea.
En una entrevista concedida, explica que se ha pasado de un consumo de 1,5 millones de toneladas de aceite en 1990 a 3 millones en 2005.
Sin embargo, precisa que en 1990, el 75 por ciento del consumo de aceite de oliva era de países europeos, mientras que en la actualidad no supera el 67.
El estudio detalla también que mientras en Europa se arranca viñedo en otros países que irrumpen como nuevos productores se planta sin limitación.
España ha perdido 300.000 hectáreas de viñedo en los últimos veinte años, lo que le ha convertido en el país que más viñedo ha arrancado del mundo, explica Sancha.
En Australia, por ejemplo, las plantaciones vitícolas han crecido en unas 110.000 hectáreas en los últimos diez años.
En España, mientras el consumo de aceite de oliva se ha mantenido estable en los últimos años con un promedio de 12 litros por habitante al año, en el vino se ha pasado de 77 litros por habitante en 1976 a 28,2 en 2003 y 26 en 2006.
El estudio precisa también que el aceite de oliva representa un 2 por ciento del consumo frente a otras grasas.
Sin embargo, por tipos de aceite, el de oliva es el que más se vende, aunque falta desarrollar el virgen.
A diferencia de Italia, donde el 80 por ciento del consumo es oliva virgen, en España es un 20, y el resto oliva.
El IVA del aceite de oliva se sitúa en el 7% frente al 16% del vino, a pesar de que en España, a diferencia de países como Francia o Suecia, el vino no tiene impuestos especiales, que aún encarecen más el producto.
Históricamente, explica Sancha, siempre ha estado vinculado el aceite y la vid en el Mediterráneo. Sin embargo, Italia, y no España, ha capitalizado esa vinculación.
En España el aceite se ha centrado, fundamentalmente, en Andalucía, pero de una manera separado al sector del vino.
Actualmente empieza a acercarse a esa fórmula histórica del Mediterráneo de comercializarlos juntos, sobre todo en regiones como Rioja y Navarra.
Por ejemplo, en La Rioja, un tercio de las marcas que se comercializan de aceite proceden de bodegas, que han visto las posibilidades de expansión del aceite y han comenzado a apostar por este nuevo cultivo como complemento a su actividad enológica, a pesar de que sus canales de distribución son distintos.
La diferencia fundamental en la comercialización de ambos productos es que el ochenta por ciento del aceite se compra en el canal de alimentación, mientras que el vino, mayoritariamente, en la restauración, explica Sancha.
El estudio también pronostica unas buenas perspectivas al olivar en Rioja en los próximos años, hasta el punto de poder llegar a equiparar su rentabilidad con la del viñedo amparado en la Denominación de Origen Calificada (DOC), que son los 6.500 kilos por hectárea en uva tinta.
Según Sancha, si se consigue elevar la producción de los 5.000 kilos de oliva por hectárea actuales a 8.000 -umbral óptimo en plantaciones superintensivas- la rentabilidad del olivar será la misma que para un viñedo con 6.500 kilos por hectárea.
La Rioja ha pasado de tener un promedio de 700 a 100 olivos por hectárea hace cien años a 1.700 olivos por hectárea en plantaciones superintensivas actuales.
Ya hay plantaciones, precisa, que en su tercer año de producción superan los 5.000 kilos por hectárea de olivo y es probable que en los próximos años el olivo se convierta en un cultivo prácticamente con la misma rentabilidad que la viña, si continúa su ritmo de crecimiento de los últimos años.
Otro de los datos que destaca el estudio es la diferencia de costes entre un tipo y otro de plantaciones.
Una hectárea de viñedo en la DOC «Rioja» se eleva a los 36.000 euros -unos seis millones de las antiguas pesetas- frente a los 7.680 -776.000 pesetas- del olivar amparado en la Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja.
La ausencia de derechos de plantación en el olivar -que en el viñedo se eleva a los 30.000 euros la hectárea -5 millones de pesetas la hectárea- revela la diferencia económica entre los costes iniciales de uno y otro cultivo.