Las tierras de Tula, municipio localizado al suroeste del estado limítrofe con San Luis Potosí, se caracterizan por sus condiciones climáticas semiáridas en las que sólo sobrevive el cactus, hasta que, de pronto, en el horizonte surge una enorme mancha verde olivo rodeada de la pobreza vegetal del monte.
La mancha la forman 2 mil hectáreas de plantaciones de olivos sembradas en 2003 y de las que inversionistas españoles y mexicanos, así como autoridades y campesinos locales tienen previsto producir 15 mil toneladas de aceitunas al año a partir de 2008.
El ambicioso proyecto para hacer producir olivos en la región semiárida del sureste de Tamaulipas es impulsado por las empresas Olivos de Tamaulipas, de capital español, y Olivares de la Sierra, de inversión mexicana, que en una primera etapa cada una de ellas explotará una superficie de mil hectáreas de plantas localizadas a unos siete kilómetros al sureste de la cabecera municipal de Tula.
Según el responsable del proyecto, Arturo Valdés, las características de la región de Tula, en las que se presentan condiciones climáticas similares a las que se dan en zona de España donde existen grandes producciones de olivo, alentaron a inversionistas españoles.
Valdés indicó que el olivo está asociado a zonas de clima con inviernos suaves, veranos cálidos y prácticamente sin lluvia, ya que la planta es capaz de soportar temperaturas de hasta 40 grados centígrados con parámetros de precipitación pluvial entre los 250 y 500 milímetros anuales. En Tula esos parámetros están entre 300 y 600 milímetros por año.
Para plantar las primeras mil hectáreas de olivos, a partir del mes de julio de 2003, los inversionistas de la empresa Olivos de Tamaulipas convencieron a 198 campesinos del ejido Tanque Blanco y a 62 del ejido Alfonso Terrones Benítez para que les rentaran sus parcelas.
El jefe de campo, Guadalupe Rosales Vázquez, consideró que esa tarea fue una de las más difíciles del proyecto, debido a que la mayoría de los campesinos tienen muy arraigada la costumbre de sembrar frijol y maíz para autoconsumo.
"Esto por siempre estaba destinado a monte y a nopaleras, pero ahora se convertirá en el valle de los olivos de Tamaulipas", añade Rosales Vázquez mientras extiende las manos hacia el desértico horizonte, para luego asegurar que los beneficios serán muchos, tanto para los campesinos, como para la región.