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DENSIDADES DE PLANTACIÓN EN OLIVAR DE REGADÍO
 

Las plantaciones superintensivas en Andalucía con riego y mecanización, constituyen en ese momento el objetivo de las investigaciones y ensayos que se realizan en el olivar español, con el objetivo de minimizar los costos de producción sobre todo de mano de obra para la cosecha, y para aumentar significativamente los rendimientos del olivar tradicional.

El siguiente trabajo técnico que extractamos se trata de un ensayo de campo realizado en Córdoba (España) en el que se comparan diferentes densidades de plantación. Se evalúa la viabilidad agronómica y financiera de las plantaciones superintensivas del olivar en las condiciones de Andalucía.(*)

Cuando el agua no es un factor limitante, la producción de un olivar está directamente relacionada con la cantidad de radiación solar interceptada por la plantación, que para un determinado medio depende fundamentalmente del tamaño de la copa de los árboles y de la densidad de plantación utilizada.

La respuesta productiva de un olivar de regadío a la densidad de plantación utilizada, depende de la edad de la plantación, y en especial del volumen de copa de los árboles que mantengamos (Pastor, 2005).
Las producciones obtenidas en un ensayo durante 19 años y en variedad Arbequina, en el que se compararon densidades de plantación comprendidas entre 200 y 450 olivos/ha. Cuando los árboles son jóvenes y están en pleno crecimiento, la radiación interceptada, y por consiguiente la producción, aumentan proporcionalmente a la densidad de la plantación utilizada, lo cual siempre es cierto hasta que se alcanza un determinado volumen de copa por hectárea (volumen óptimo).

Una vez que se supera dicho volumen (periodo adulto) se plantean problemas de competencia entre los árboles de la plantación por la luz (reducción de la cantidad de radiación interceptada), por lo que las producciones tienden a decrecer, empeorándose la calidad de los frutos producidos (bajo rendimiento graso y aceitunas de tamaño reducido), aumentando asimismo la alternancia de producción.

En este período de la vida de la plantación las producciones medias se estabilizan y se hacen prácticamente independientes de la densidad de plantación utilizada, ocurriendo este hecho dentro del rango 200-450 olivos/ha, dependiendo la cuantía de la producción y la calidad de la misma de la cantidad de radiación que el olivar es capaz de interceptar (Pastor, 2005).

Solamente la poda puede controlar el crecimiento de los árboles en regadío, y en casos de excesivo desarrollo, mediante podas severas y espaciadas en el tiempo, es posible devolver al olivar el volumen de copa que permite obtener una óptima producción.

A mayor densidad de plantación, y en la medida en que aumenta la edad del olivar y el volumen de copa de los árboles, la poda se hace más necesaria, debiendo ser, en este caso, mucho más drásticas las intervenciones, por lo que llegar a un equilibrio entre calidad del suelo, disponibilidades de agua, régimen de temperaturas (longitud anual del período de crecimiento vegetativo), volumen de copa y densidad de plantación a utilizar, es imprescindible a la hora de proyectar una plantación de olivar, cultivo en el que en estos momentos no se dispone de un material vegetal de suficiente escaso vigor ni de patrones capaces de restringir el vigor de las variedades injertadas sobre ellos (Tous y col., 2003; del Río y col. 2005), como para garantizar el éxito en el empleo de muy altas densidades de plantación. Los mejoradores trabajan en la actualidad en la obtención de variedades de olivo menos vigorosas, que por supuesto no se encuentran todavía en el mercado.

 
Experiencias

Las anteriores opiniones sobre el manejo y diseño de plantaciones están muy en consonancia con los resultados obtenidos por Psyllakis y col. (1981) en la isla de Creta (Grecia), que trabajando en olivar de riego de la variedad Koroneiki, observaron que,. a medio y largo plazo, con densidades de 560 y 620 árboles/ha se produjeron descensos de producción con respecto a densidades inferiores (280 y 400 olivos/ha). Klein (1993) en Israel, en olivar de aceituna de mesa de la variedad Manzanilla en regadío, obtuvo durante el período adulto similares producciones cuando empleó densidades de plantación de 416 y 833 árboles/ha.

En la olivicultura californiana (USA), en la que se emplean cantidades de agua suficientes como para satisfacer las necesidades óptimas del cultivo, raramente se emplean altas densidades de plantación, especialmente en los suelos fértiles, siendo más frecuentes las densidades comprendidas entre 120 y 250 árboles/ha (Hartmann y col. 1986; Sibbet y Osgoog, 1994).

Evidencias experimentales (Vega y Pastor, 2005) sugieren la posibilidad de emplear mayores densidades de plantación cuando se emplean aguas de riego de relativamente alta conductividad eléctrica (por ejemplo 4 a 6 dS/m) al restringir las sales el tamaño de los árboles. En este caso es necesario emplear una adecuada fracción de lavado para evitar que se lleguen a alcanzar altos valores de la CE del extracto de saturación en el bulbo a lo largo de la campaña de riegos.

 
En España

A pesar de la información presentada anteriormente, en el último decenio empiezan a realizarse en España plantaciones de olivar empleando densidades comprendidas entre 1.500 y 2.500 árboles/ha, plantaciones denominadas superintensivas, presentándosenos por sus mentores como el único modelo de cultivo mecanizado y rentable, partiendo de la hipótesis de que únicamente con unas altísimas producciones y una mecanización integral de la recolección, utilizando para ello las cosechadoras cabalgantes en continuo, puede lograrse la rentabilidad en el cultivo del olivar, lo cual, a nuestro juicio, es una afirmación demasiado atrevida a la luz de los conocimientos técnicos actuales, ya que determinados modelos de olivicultura intensiva, con densidades entre 250-400 olivos/ha y árboles formados con un tronco, en los que puede utilizarse eficazmente el vibrado de troncos para recolectar el fruto, permiten lograr una muy alta rentabilidad (Pastor y col, 1998; Pastor, 2005), aunque se emplee mayor cantidad de mano de obra en recolección. Recientemente están apareciendo en el mercado máquinas de recolección en continuo que podrían resolver de forma muy aceptable el problema de la recolección de la aceituna en diferentes tipos de olivar, al menos en los primeros años.

En honor a la verdad debemos decir que en las plantaciones superintensivas se invierten en poda grandes cantidades de mano de obra muy especializada que pueden llegar a superar cuantitativamente a los ahorros conseguidos en la recolección con la utilización de las cosechadoras.

Como principal inconveniente de las plantaciones superintensivas de olivar los elevados costes de implantación (plantación propiamente dicha + instalación de riego) y altos costes de cultivo, debido al elevado empleo de importantes cantidades de inputs ajenos a la explotación, tales como agua de riego, fertilizantes, tratamientos fitosanitarios, así como unos elevadísimos costes de poda, estando por definir el sistema de poda más adecuado para la explotación rentable de este tipo de olivares.

(*) Autores: M.Pastor Muñoz-Cobo, J.C. Hidalgo Moya, V.Vega Macías (CIFA Alameda del Obispo. Córdoba. Area de Recursos Naturales y Producción Ecológica. IFAPA. Consejería de innovación, Ciencia ay Empresa. Junta de Andalucía)
E. Ferreres Castiel.
Instituto de Agricultura Sostenible -
Córdoba CSIC
Publicado en Revista AGRICULTURA de Madrid, Septiembre 2006

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