El grupo necesita el vivero porque hay muchos productores que tienen terreno y quieren iniciarse en la olivicultura y otros que ya tienen olivos y quieren ampliar sus hectáreas. Pero las plantas de olivos están caras y, además, cuesta conseguirlas por el boom olivícola que ya lleva dos años en San Juan, por eso el grupo necesita el vivero.
Además van a entregar a cada productor la variedad de olivo que más se adapte a la zona en que se encuentra; "la olivicultura no se termina en la Arbequina", dijo Olivares.
Se buscará la capacidad concreta de generar plantas con certificación varietal, estas se comprarán el primer año, pero en el segundo año de trabajo empezarán a producirlas ellos mismos. Con el vivero no buscarán rentabilidad sino servicio para los miembros del grupo, por eso trabajarán al costo.
Donde buscarán el plus del valor agregado es en la fábrica de aceite, que creen que se ubicará en un predio de San Martín. Esto le brindará al productor chico la posibilidad de cerrar el círculo: Tendrá asistencia técnica y seguimiento exhaustivo desde la implantación y crecimiento de la planta, tratamientos, poda, etc; control en la cosecha y finalmente elaboración propia del aceite de oliva, que seguramente buscará mercados externos.
La meta de la cooperativa es comenzar con la primera denominación de origen controlada en la temporada 2007-2008.
Con el proyecto en marcha de la fábrica de aceite, la cooperativa sumará otros 40 productores más que tienen aceitunas y quieren elaborar aceite, con lo que el grupo juntará a casi 100 productores. "No hay antecedentes en toda América de una cooperativa olivícola tan grande como ésta", dijo Olivares.